La ESMA es un lugar emblemático no solamente para Argentina sino para el resto de América Latina. Doctrina de la Seguridad Nacional, Plan Cóndor, torturas, robo de niños, vuelos, son todos conceptos y palabras que se asocian con este centro de desaparición y muerte. También debemos recordar que fue uno de los cientos de centros clandestinos de detención que funcionaron en el país, no el único, y cada de estos centros deberían ser debidamente señalados por lo que fueron, incluso las numerosas comisarías de policía que siguen funcionando como tales.

Para el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), lo que se crea con este acuerdo, entre Estado Nacional y la Ciudad, es un “Espacio para la Memoria y para la promoción y defensa de los Derechos Humanos” que implica mucho más que denunciar el terrorismo de Estado. El mismo nombre del Espacio abre las puertas para actuar contra la dura realidades de las violaciones a los derechos humanos, económicos y sociales que sigue sufriendo hoy la Argentina y el resto del continente: “promoción y defensa de los Derechos Humanos”. De ahí también surge el hecho de que la “memoria” no se limita a los crímenes de la ultima dictadura: la memoria de los pueblos originarios, de las complicidades del poder económico con las dictaduras, de la deuda externo, eterno, pagada e impagable, deberían, a nuestro criterio, ser parte del “Espacio para la Memoria y para la promoción y defensa de los Derechos Humanos”. Asimismo, la promoción y defensa de los Derechos Humanos implica educar, estar con las víctimas, especialmente l@s niñ@s , y trabajar para modificar las estructuras injustas del Estado que son causas fundamentales de las violaciones a los derechos. Con esto también queremos aportar a la definición del “¿para quiénes?” queremos un tal Espacio, y de ahí pensar en el “¿cómo?”. Este Espacio mucho tiene que ver con las generaciones futuras, algo que no podemos olvidar. Finalmente, este acuerdo por el cual la Marina desalojará el predio en su totalidad tiene que ser visto también como un acto de desmilitarización de la sociedad.

 En base a los conceptos vertidos, el SERPAJ quiere primero ratificar unos acuerdos previos compartidos por muchos organismos de Derechos Humanos: el desalojo del predio debe ser total; la apertura al público de forma general no puede producirse antes del desalojo total del predio; la sociedad toda debe ser participe de las ideas sobre el futuro de la ESMA. Segundo , existen muchas experiencias de “museos” y sitios históricos en el mundo relacionados con los temas de memoria y Derechos Humanos que es preciso tener en cuenta, estudiar, intercambiar, para avanzar hacia lo concreto. Finalmente, el Serpaj tiene presente que el predio de la ESMA es muy extenso, y no consideramos necesario hacer propuestas para cada uno de los edificios que lo componen –con la salvedad de que no aceptaríamos ningún uso contradictorio con la Memoria y los Derechos Humanos. El Gobierno de la Ciudad podría, por ejemplo, instalar un centro de Defensa Civil, donde se prepararía planes de emergencia ante distintos tipos de catástrofes, o un centro sanitario o de estudios e investigación sobre otros tipos de derechos (medio ambiente, energías alternativas, salud, centro de atención a las víctimas, Consejo de la Niñez)

Para el Serpaj, el “casino de oficiales”, lugar donde estaban concentrados l@s detenid@s-desaparecid@s , seria el sitio principal de la memoria del terrorismo de Estado. Estaríamos de acuerdo con “reconstrucciones” parciales de cómo estaba el edificio en los años de la dictadura, y quiénes deberían definir esas reconstrucciones, el recorrido de visitas, etc, son l@s sobrevivientes. Consideramos también que en el “casino” no deberían producirse exhibiciones, exposiciones, charlas debates, etc.

El edificio emblemático (de las columnas) seria el lugar para presentar exhibiciones, exposiciones temporales, charlas debates, muestras de películas y videos, biblioteca, lugar de estudio, etc, sobre el terrorismo de Estado.

De la propuesta del Servicio Paz y Justicia –SERPAJ-

Buenos Aires, 2005