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Del Símbolo: El 24 de marzo de 2004, fue notable por su dimensión simbólica y política. Pero este gesto público, la implicancia del Estado, no aminora el problema y la indecibilidad de la memoria. En el gesto simbólico, político, jurídico, de múltiples dimensiones, que tuvo lugar en la ESMA, se puso de manifiesto un conflicto para el cual no tengo respuesta: cómo recordar, qué recordar, qué hacer con estos sitios, sitios emblemáticos que poseen una carga sacra, sitios de la tortura y del sufrimiento, de la abyección. Qué hacer con ellos, abrirlos, mostrarlos, entrar en la dinámica del museo -que es una dinámica necesariamente ligada a la estetización, al turismo, la masificación-, qué hacer con la memoria, con los lugares de la memoria, con el exceso, con la falta... En definitiva, qué hacer con aquello que es necesario aceptar: que esa fisura, ese vacío, lleva muy bien el nombre de lo trágico, tal vez de lo trágico de la tragedia griega, de aquello que no tiene resolución, que no se salda ni con castigo ni con perdón. Y que ni |
En definitiva, qué hacer con aquello que es necesario aceptar: que esa fisura, ese vacío, lleva muy bien el nombre de lo trágico, tal vez de lo trágico de la tragedia griega, de aquello que no tiene resolución, que no se salda ni con castigo ni con perdón. Y que ni siquiera se salda con la justicia, que como todos sabemos nunca es suficiente, nunca alcanza, no existe humana justicia para los crímenes de lesa humanidad, nada puede saldar este diferendo. Entonces, aceptar que nuestra identidad colectiva tiene este vacío que nada podrá llenar, esta fisura con la cual debemos convivir, es algo sin duda inquietante pero que no podemos desoír. Leonor Arfuch Ponencia “Las Identidades”. En el 1° Coloquio "Identidad: Construcción social y subjetiva”. Buenos Aires, 2004 |